Autores: Ezra Pound

Ezra Pound fue, sin duda, un personaje controvertido. Tanto por su forma de ser, como por sus opiniones. Nunca se callaba lo que pensaba…

Una de las cosas que se suele decir, es que fue amigo de Musolini. Bueno, es difícil mantener tal cosa, Pound vio a Mussolini una vez; en esta ocasión le regaló su libro de Cantos además de comentarle sus ideas económicas. Es verdad que luego mantuvo correspondencia con él.

Uno de los temas más controvertidos fue su apoyo al fascismo en algunos de sus aspectos. Quizá debamos profundizar en esto. En realidad lo que Ezra defendía era la “Teoría del Crédito Social” teoría que toma de su amigo C.H. Douglas uno de los creadores del concepto “Democracia Económica” y que este a su vez toma, probablemente de Gesell, un importante teórico anarquista. Curiosamente si leéis el artículo sobre Douglas en castellano viene una interesante explicación de la crisis actual y una serie de propuestas dirigidas a solucionarla.

Obviamente las ideas económicas de Pound son las que aprendió con Douglas. Si las meditáis parecen medidas razonables que están en contra de este sistema demoledor capitalista. Esto era propiamente lo que Pound odiaba, y por extensión a su mayor representante en la tierra, los EEUU, su propia patria.

Pound dejó, durante un tiempo, su poesía para dedicarse a implementar las ideas de Douglas en la sociedad y así desterrar el cruel sistema capitalista. Por ello intentó influenciar en la República Española a través de Salvador de Madariaga. Tras ello se acercó a Mussolini porque tenía la esperanza de poder influenciarle hasta el punto de instaurar estas propuestas del crédito social y la democracia económica en Italia. Claramente Pound se equivocó; porque, como sabemos, eso no pasará. Como curiosidad hay quien ha sugerido que era un agente doble (gracias Mara), lo cual lo veo improbable.

Quiero que veáis esta foto:

Ezra Pound junto a la tumba de James Joyce en Zurich (fotofrafía de Horst Tappe)

Ezra Pound junto a la tumba de James Joyce en Zurich (fotofrafía de Horst Tappe)

En un lado está Ezra Pound que había sido acusado de traición a la patria por decir que Jeferson no era mejor que Mussolini; o por defender sus ideas del crédito social, o por tener ideas propias. En cualquier caso había sido condenado duramente y sufrió su condena en las peores condiciones posibles; encadenado al aire libre y torturado. Por suerte para Pound, él había ayudado a mucha gente, a muchísima gente. Había sido todo un mecenas; el propio Hemingway, llegó a decir: “(…) resulta que Pound, el gran poeta, dedica, digamos, una quinta parte de su tiempo a la poesía. Emplea el resto en tratar de mejorar la suerte, tanto material como artística, de sus amigos. Los defiende cuando son atacados, hace que las revistas publiquen obras suyas y los saca de la cárcel. Les presta dinero. Vende sus cuadros. Les organiza conciertos. Escribe artículos sobre ellos. Les presenta mujeres ricas. Hace que los editores acepten sus libros. Los acompaña toda la noche cuando aseguran que se están muriendo y firma como testigo en sus testamentos. Les adelanta los gastos del hospital y los disuade de suicidarse. Y al final algunos de ellos se contienen para no acuchillarse a la primera oportunidad” gracias a eso, algunos amigos escritores, como T.S. Eliot, lo salvaron de morir ahorcado. Con el tiempo le será conmutada la pena por un internamiento psiquiátrico; para finalmente ser liberado por ser declarado un loco inofensivo. Y después de tanto tiempo, lo tenemos ahí, envejecido; con una mirada penetrante que se adivina tras el sombrero.

Del otro lado está una estatua de James Joyce; alguien que obviamente es famoso, que ha pasado a los libros de texto y a ser una de las cimas de la literatura universal… Alguien a quien nadie quería publicar un sólo libro, y que sólo gracias a Ezra Pound consiguió publicar “Dublineses” y poco más tarde, otra vez gracias a Pound ” Retrato de un artista adolescente” en la revista “The Egoist”. Más tarde Pound volverá a interceder por Joyce, por supuesto otra obra que nadie quería publicar, se llamaba el “Ulises“. Pound será el que consiga los fondos para dicha publicación, con el tiempo Pound reconocería que la exagerada fama de este libro no le parecía justificada…

Hoy poca gente habla ya de Ezra Pound, algunos lo hacen, y algunos aprendemos de su poesía, y de sus teorías poéticas, el imagismo que intenta actualizar la visión poética del haiku, o el vorticismo; así que sólo puedo decir que a pesar de sus errores; sin duda il miglior fabbro.

Os dejo con un poema sobre la usura, (¿una crítica al capitalismo?) recitado por el mismo:

Y su traducción al castellano:

Cantar XLV: Con usura

Con usura no tiene el hombre casa de buena piedra
Con bien cortados bloques y dispuestos
de modo que el diseño lo cobije,
con usura no hay paraíso pintado para el hombre en los muros de su iglesia
harpes et lutz (arpas y laúdes)
o lugar donde la virgen reciba el mensaje
y su halo se proyecte por la grieta,
con usura
no se ve el hombre Gonzaga,
ni a su gente ni a sus concubinas
no se pinta un cuadro para que perdure ni para tenerlo en casa
sino para venderlo y pronto;
con usura,
pecado contra la naturaleza,
es tu pan para siempre harapiento,
seco como papel, sin trigo de montaña,
sin la fuerte harina.
Con usura se hincha la línea
con usura nada está en su sitio (no hay límites precisos)
y nadie encuentra un lugar para su casa.
El picapedrero es apartado de la piedra
el tejedor es apartado del telar
con usura
no llega lana al mercado
no vale nada la oveja con usura.
Usura es un parásito
mella la aguja en manos de la doncella
y paraliza el talento del que hila. Pietro Lombardo
no vino por usura
Duccio no vino por usura
ni Pier della Francesca; no por usura Zuan Bellini
ni se pintó “La Calunnia”
No vino por usura Angélico; no vino Ambrogio Praedis,
no hubo iglesia de piedra con la firma: Adamo me fecit.
No por usura St. Trophime
no por usura St. Hilaire.
Usura oxida el cincel
Oxida la obra y al artesano
Corroe el hilo en el telar
Nadie hubiese aprendido a poner oro en su diseño;
Y el azur tiene una llaga con usura;
se queda sin bordar la tela.
No encuentra el esmeralda un Memling
Usura mata al niño en el útero
No deja que el joven corteje
Ha llevado la sequedad hasta la cama, y yace
entre la joven novia y su marido
Contra naturam
Ellos trajeron putas a Eleusis
Sientan cadáveres a su banquete
por mandato de usura.

Versión de Javier Calvo

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