Bibliobús, bibliocamello y préstamos a cárceles: rompiendo las barreras de la biblioteca

[Por Uxío PR] Muchas personas, en sus municipios, carecen de un servicio de biblioteca, en muchas ocasiones tenemos poblaciones muy dispersas, que difícilmente pueden llegar con regularidad al edificio donde se encuentra el saber.

Por ello, para garantizar el acceso a la cultura y la alfabetización digital, las bibliotecas han ideado un sistema para llegar a cualquier sector de la población, un bibliobús, con su respectivo OPAC para consultar información, que permite la difusión de los fondos a un número mucho más amplio de personas.

Los ciudadanos sólo tienen que consultar las rutas para estar atentos al día de su llegada, los servicios que ofrece poco tienen que envidiar a una biblioteca con paredes: el bibliobús tiene OPAC, bibliotecario, estanterías (adaptadas), revistas, periódico, búsqueda por materias… no falta detalle; pero en miniatura claro, son muchos los SIGB que incluyen un módulo de bibliobús.

En el caso de España, el Bibliobús fue el vehículo idóneo para llegar muy lejos, pero en otros países, la geografía del terreno hacía imposible llevar un autobús a la ligera, por lo que los bibliotecarios de países de Kenya han recurrido a transportes más tradicionales, así comenzó el servicio bibliotecario móvil de camello de Kenya, el camello se convirtió en el transporte ideal por el desierto, y puede superar dunas en las que un Autobús se quedaría atascado.

Todavía no existe un OPAC para el bibliocamello, pero quizá el animal ya tiene bastante con transportar esas cajas de libros, así que dejémoslo así, el bibliocamello es una estupenda e imaginativa iniciativa, y como dice el logo de la Biblioteca Nacional de Kenya “Reading is knowledge”, y se admite la broma “Riding is knowledge”.

Hay otro sector de la población que, debido a sus circunstancias, no pueden acceder a la biblioteca, hablo de los presos de las cárceles, por ello, existen múltiples programas de préstamo masivo de libros de la biblioteca a la cárcel, con que un solo preso abrace la lectura ya es todo un triunfo, y una ayuda a su reinserción.

Pero como cierto director de biblioteca me comentaba, es mejor preguntar primero sobre qué temas quieren leer los presos, así lo hizo este director prestando el servicio en cierta biblioteca andaluza, la respuesta consensuada por los presos fue “sexo y acción” (aunque con otras palabras supongo), evidentemente, el bibliotecario no juzgó correcto entregarles libros llenos de tiros y asesinatos a los presos, pero sí muy buenas novelas eróticas, y entre libro y libro alguno de historia, y otros temas que, poco a poco, iban captando su público.

La biblioteca, como dijo Ranganathan en sus leyes de la Biblioteconomía, es un organismo en crecimiento, y la captación de usuarios debe ir mucho más allá de sus muros, debe llegar a las personas que, por el motivo que sea, no pueden llegar a ella.

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