Lenguaje digital

Cuando hablamos de lenguaje digital, en el sentido de Watzlawick, nos referimos tanto al lenguaje natural como al lenguaje formalizado, con la diferencia esencial de que el lenguaje natural está a medio camino entre la comunicación analógica y el lenguaje formalizado; no vamos a entrar en profundidad en este tema pues está de sobra tratado tanto en filosofía, con la llamada filosofía del lenguaje como en la ligüística sobre todo en el campo de la pragmática, o en psicología con la psicolingüística etc… y seguro que con mayor precisión y competencia que lo que yo pueda decir en estas breves lineas.

Me preocupa aquí lo relativo a la fuerza impositiva de este tipo de lenguaje, quizá podríamos hablar de fuerza performativa, es decir la capacidad que tiene la comunicación para actuar, actuar en el sentido de ser capaz de modificar la situación emocional de una persona, de suscitar cambios en su estado, de crear expectativas, y en consecuencia de alterar relaciones personales. me refiero pues a la fuerza que tiene la comunicación de imponernos una conducta. Todo esto es la linea de investigación que nace en Austin y continúa con Searle.

Es evidente que ninguna palabra por si sola tiene fuerza performativa, sólo una palabra cuando se hace presente en un contexto determinado la tiene. Es también claro que una conversación telefónica, por ejemplo, tiene menos fuerza que una conversación presencial, y ello se debe a la pérdida de casi toda la comunicación analógica; no se pueden adivinar los gestos, las miradas… los silencios casi todos tienen el mismo significado, a diferencia de una conversación personal; pero aún así, la comunicación digital suele asumir en su seno a la comunicación analógica, se sirve de ella, para llenarse de significado y por lo tanto, aún en una conversación telefónica hay fuerza impositiva, aún ahí, hay comunicación analógica. ¿Cómo es esto posible? Pues porque “hablar” no es más que un tipo de acto.

Es verdad que en el lenguaje digital las palabras tienen un significado convencional, es decir acordado por la sociedad, ese es su significado y ya está, no cabe discusión. “Excremento” significa “residuo metabólico del organismo” porque así se ha convenido, pero también es cierto que el uso que uno haga de cada palabra puede alterar, y mucho, su significado. Es como si la palabra se cosificara y fuera utilizada por los hablantes como un gesto, se gestifica, por decirlo de alguna manera; así, cuando me doy un golpe y digo Mierda!!! No estoy refiriéndome al excremento, en realidad no quiero decir nada, es simplemente un gesto verbal, como constreñir la cara de dolor, o soltar una lagrimita, o hiperventilar etc… Pero esto no sólo sucede con las interjecciónes, campo en el que se avanzan nuevas investigaciones, y que creo todos podemos admitir que forman parte también de la comunicación analógica; el lenguaje poético es otro ejemplo de la importante relación entre la comunicación analógica y la digital. No me refiero a elementos que son indiscutiblemente parte de la comunicación analógica como puede ser la entonación o los recursos fonoexpresivos, me refiero a la propia configuración del lenguaje cuando se configura como sistema interrelacionado con el contexto, cuando el lenguaje digital asume funciones propias del lenguaje analógico como la función constitutiva del contexto. Por ejemplo, el hecho de utilizar un determinado nivel del lenguaje, culto, vulgar, etc… impone un contexto; el hecho de utilizar una palabra determinada ya dentro de un contexto concreto, puede significar mucho, esto es típico con la ironía, de la cual la antigua revista la Codorniz era experta. Me parece que existe una intensa relación entre la norma del lenguaje (desde Wittgenstein ya sabemos que el significado es normativo) y desobediencia; normalmente se suele decir que para transmitir exitosamente un mensaje, es preciso seguir una serie de normas lingüísticas; ahora bien, yo mantengo que incumplir una norma lingüística en un contexto determinado, por ejemplo utilizar una expresión vulgar en una conversación culta, puede significar mucho más de lo que esa expresión convencionalmente significa, vuelvo a decir, lo que quiero decir es que para transmitir válidamente un mensaje no siempre es necesario cumplir las normas, hay veces que un incumplimiento de una norma permite incluso favorece en mayor medida la comunicación, ahora bien, cuando utilizamos el quebrantamiento de una norma lingüística para transmitir un mensaje, lo que estamos utilizando no es “Lenguaje Digital” sino “Comunicación analógica“; otra vez el lenguaje se gestifica, y este quebrantamiento produce fuerza performativa, no por si mismo, sino en relación al contexto; se vuelve gesto, acción, bofetada. Por esto la poesía se encuentra a medio camino entre el lenguaje digital y la comunicación analógica.

Dejamos lo relativo al contexto para otro post, por ahora diremos pues, no hay comunicación sin desobediencia.

Seguiremos con el contexto.

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